JORDI BERTRAN


Cartell

L’ALÈ DELS FILS (El aliento de los hilos): un espectáculo para adultos que fascina a los más chicos.

EL ESPECTÁCULO


Jordi Bertran, reconocido como uno de los grandes especialistas en la manipulación de marionetas a título internacional, nos muestra en este espectáculo un elenco de personajes surgidos del mundo del cabaret, el cine, la danza, el rock y de la vida cotidiana.

"El aliento de los hilos", es un divertido espectáculo, que llena cada rincón de la escena de un virtuosismo inusual, fruto de largos años de trabajo. En el escenario cobran vida un conjunto de marionetas en las que cada articulación, control, polea, palanca o contrapeso, han sido construidos para alcanzar una perfección que emocione al espectador.

Estructurado bajo la fórmula del cabaret, en "El aliento de los hilos", la voz y las canciones escritas en su mayoría por Jordi Bertran, actúan como conductor del entramado de historias que tejen los hilos de los personajes: cada historia una escena, cada escena un impulso, un anhelo, que da vida y movimiento a cada marioneta.

Un espectáculo visual en el que la música en vivo, el movimiento, los pequeños conflictos y la poética del gesto son los hilos que cohesionan un espectáculo de nivel internacional.





LA PRODUCCIÓN



De toda la variada gama de títeres, las marionetas son las que tienen una exigencia técnica más elevada, por ser títeres articulados y accionados por el manipulador desde arriba, mediante un mando o control del que cuelgan hilos, músculos externos destinados a dirigir los movimientos de la figura.

La escena se muestra al desnudo, con una escenografía concisa, arropada por un delicado tratamiento de la luz; la acción se ve acompañada por la voz, la guitarra y las canciones de Jordi Bertran.

La manipulación, a cargo de Litus (Carles Codina) y el propio Jordi Bertran, se realiza a vista del espectador: la relación entre manipulador y objeto deriva en una coreografía estudiada y precisa, técnicamente perfecta.

El aliento de los hilos es un espectáculo en el que el virtuosismo es resultado de muchas horas de dedicación y treinta años de trayectoria. Marionetas construidas por el propio Bertran en las que cada articulación, gesto o contrapeso han sido estudiados en profundidad para conseguir que los personajes que desfilan ante el espectador -Piaf, Charlot, Clandestino...- alcancen un nivel de magia y de poética difíciles de igualar en un escenario, personajes entrañables surgidos del imaginario del creador, los unos, personajes de la escena, públicamente reconocidos, los otros.

Ocho marionetas y dos sorprendentes bolitas acopladas a las manos del guitarrista, conforman las ocho escenas que recrean el universo único de Jordi Bertran en este su último espectáculo, de títeres de hilo. L’ALÈ DELS FILS ("El aliento de los hilos")




RECORTES DE PRENSA




15 de Mayo 2009
Autora: Ana San Romualdo


"Con un par de pelotas"


Hablaba el otro día de un espectáculo de esos que se consideran una pequeña joya, poético, metafórico, estéticamente bello, pero al que le faltaba ese punto, esa chispa, para ser un recuerdo indeleble de Titirimundi. Esas dos bolitas, y la forma de manejarlas, tienen la chispa, el pellizco, que dicen los flamencos, ese alma que hace que, de pronto, un espectáculo sea algo más, esté a otro nivel. Y la mayoría de las veces no hacen falta grandes despliegues escenográficos, ni grandes alardes técnicos, solo un arrebato de talento y una conexión con el que mira difícil de explicar.

Sabiduría técnica además de los dos magníficos títeres pergeñados con dos manos y dos pelotas, el espectáculo que presentó este año Jordi Bertrán, “El aliento de los hilos”, tiene esa mezcla de música en directo y títeres que caracteriza su trabajo, y tiene también unas dosis indudables de sabiduría técnica en el manejo de complejísimas marionetas de hilos, manipulación en la que también destacó la joven Laura López.

En un espectáculo ágil, que cambia de tono con facilidad sin que nada rechine, Bertrán pasó de pasajes más poéticos, como los protagonizados por Ofelia o las dos damas de la naturaleza, a otros simpáticos, como los protagonizados por Clandestino, el muñeco preocupado porque no tiene papeles; o el rockero que actúa en play-back, ya que todo el resto de la banda ha sucumbido a los excesos de Titirimundi.

15 de Mayo 2009


"Sello Personal"

Ha llenado durante varios días el Torreón de Lozoya de espectadores que no querían desaprovechar la oportunidad de ver su nuevo espectáculo, que ha estrenado gira por festivales en este Titirimundi. Jordi Bertrán es uno de los maestros del teatro de títeres nacional y uno de sus más célebres representantes fuera de las fronteras españolas. Sus creaciones siempre tienen ese punto de imaginación que las hace diferentes, además de una extraordinaria habilidad en el manejo de las marionetas. Ambos elementos están presentes en 'El aliento de los hilos' y ambos fueron de nuevo reconocidos generosamente por los espectadores. Bertrán se luce con los cuadros más sencillos. Sobre todo con la desventuras de esas criaturas formadas sólo con los dedos desnudos y sendas bolas blancas como cabezas que trastean por todo el recorrido de la guitarra, arrancando notas con armonía.

Luego vienen los grandes títeres de hilos, muy elegantes, sofisticados en su fábrica y exigentes en su manipulación, como Edith Piaf o el gran Charlot, al que se le ocurre subirle a unos patines. Y el humor, con ese rockero a mandíbula batiente que se llama Inox. Todos pendientes de decenas de hilos que parecen condenados a reunirse en madeja.

Lo que me extrañó del espectáculo, bien medido y dispuesto para su disfrute, fue la rerprendió aún más el número interpretado con esta marioneta en escena, sobre todo cuando el muñeco exhibe un avión entre sus manos y le hace dibujar trayectorias irregulares en el aire.

Dimecres, 30 de desembre del 2009
Autor: Francesc Massip


"Artesania de ninots"


De Jordi Bertran (autor, director i creador de les marionetes). Manipuladors: Carles Codina, Paula López i Jordi Bertran.
Círcol Maldà, 27 de desembre.

El titellaire Jordi Bertran ofereix una gustosa alenada de fils a l'entranyable Círcol Maldà. La proximitat amb l'espectador i la delicadesa de les marionetes, manipulades per Laura López i el mateix Bertran, aconsegueixen crear un clima de càlida complicitat.

Enceta la roda de personatges un esplèndid ninot d'Edith Piaf que amb la seva rogallosa veu obre l'espectacle al gènere del cabaret per on desfilen Ofèlia, surant en les aigües somes de l'existència, Clandestino, un immigrant sense papers que s'arrossega de la mà d'una cadira vermella on es repenja, s'asseu o s'entortolliga, un accident de la funció que s'incorpora hàbilment al relat amb cançó inclosa, en una ostentació de l'art d'improvisar.

Un dels titelles més complexos de moviment és Xaplin, que entra en escena amb el seu caminar a saltirons fent voleiar el bastó, s'ajeu a dormir en un banc del parc i s'alça calçat amb patins. Jordi Bertran, tothora a la guitarra, converteix els dits en personatges tot capçant l'índex amb una piloteta blanca a guisa de cap. Les entremaliadures entre la mà que frega i la mà que punteja les cordes és un dels moments més poètics de l'espectacle, que compta amb un rocker evocador de l'Elvis Pelvis, que mou provocativament aquella part del cos, i amb una cirereta final que ja és un clàssic: l'esquelet desmanegat. L'alè dels fils és una exhalació d'un dring màgic que fa pessigolles a la fantasia que ens habita, capaç d'activar en grans i petits els ressorts del somni.

16 septembre 2012
Per Joël Martel


"Chaplin et Piaf émerveillent"


(Jonquière) Le Café-Théâtre Côté-Cour accueillait nul autre que Charlie Chaplin et Édith Piaf hier soir. Leur visite inattendue était une gracieuseté du Festival des arts de la marionnette (FIAM) à Saguenay qui avait invité la compagnie Jordi Bertran afin de présenter Le sens des fils. Véritable cabaret où des marionnettes prennent vie sous nos yeux, cette production aura grandement émerveillé le public.

C'est en 1987 que Jordi Bertran fondait sa propre compagnie après une dizaine d'années à fréquenter des marionnettistes de l'Espagne. Après un quart de siècle d'existence, la troupe est maintenant reconnue comme l'une des plus douées du pays. Avec comme objectif de diffuser l'art de la marionnette auprès du public adulte, Bertran offre donc des numéros faisant appel aux repères culturels des moins jeunes. Le sens des fils adhère complètement à cette philosophie et la réaction enthousiaste du public confirme que Bertran et ses collaborateurs ont visé juste.

Dès l'ouverture du spectacle, le public a laissé entendre des exclamations de bonheur en voyant la marionnette représentant Édith Piaf se présenter sur scène. En parfait contrôle de son art, Bertrand a immédiatement créé l'illusion comme quoi Piaf interprétait Non, je ne regrette rien. Imitant avec brio la posture et la gestuelle de la chanteuse au destin tragique, Jordi Bertran avait déjà conquis le public en quelques secondes à peine.

C'est suite à ce numéro fascinant que Jordi Bertran a saisi sa guitare afin d'accompagner son collègue marionnettiste, Carles Codina, qui allait donner vie au sympathique Clandestino. Ce dernier s'est donc prêté à une chorégraphie burlesque avec comme partenaire, une petite chaise rouge. Somme toute, un prétexte amusant afin de démontrer toute la virtuosité de Codina.

Mais le moment du spectacle qui aura le plus charmé l'assistance aura été celui mettant en vedette Charlot, le fameux personnage jadis incarné par Charlie Chaplin. Avec une justesse stupéfiante, Carles Codina a reproduit dans ses moindres détails les mouvements de cette figure incontournable du cinéma muet. Dans une mise en scène où celui-ci s'endormait sur un banc public tandis qu'une charmante dame venait distribuer des fleurs à Jordi Bertran ainsi qu'à une spectatrice, on pouvait entendre le public s'exclamer avec tendresse. Ce tableau magique se sera terminé dans des éclats de fou rire alors que Charlot se sera lancé dans un numéro de patins à roulettes.

Certes, Le sens des fils s'adresse d'abord à un public adulte, mais une chose est certaine, c'est que l'instant d'un spectacle, les soucis de tout un chacun dans la salle laissent place au bonheur qui s'abrite dans leurs coeurs d'enfant.