JORDI BERTRAN
Cartell
 

Presentación

CIRCUS es un espectáculo de marionetas y payasos donde Jordi Bertran rinde homenaje a uno de los grandes genios del siglo XX, Charles Chaplin.

En el 125 Aniversario de su nacimiento, el gran marionetista nos presenta este espectáculo de circo inspirado en la música y la obra del creador del personaje Charlot.

Sinopsis

Charlot, uno de los personajes más célebres de la primera mitad del siglo XX, salido del mundo del Cine, nos hará una exhibición con sus patines de cuatro ruedas. Una escena inspirada en una de sus películas “Modern Times”.

Raquel, la vendedora de flores, será la compañera de escena de Charlot, la musa que habita en sus sueños. Marioneta inspirada en el personaje de la violetera de la película "City Lights" de Charles Chaplin.

Un payaso y una payasa funambulistas arriesgarán su vida al ritmo de música de Charles Chaplin, en la cuerda floja, para mostrar lo que sienten uno por el otro.

Una flor amarilla será el símbolo depositario de su gran amor.

Con este espectáculo Jordi Bertran saca al niño que llevaba dentro y recupera a su payaso dormido.

Con objetos tan simples como una papelina o una servilleta conseguirá comunicarse con su público y establecer una relación divertida, tierna y poética.

Espectáculo diseñado para ser representado en contacto directo con el público, ya sea al aire libre, en espacios interiores o sin escenario. La proximidad y la comunicación con los personajes es tal que incluso se les pueden llegar a tocar.

A partir de unas marionetas de construcción perfecta, unida a muchos años de trabajo en la manipulación e interpretación con la técnica de los hilos, se consiguen considerables dosis de poesía capaces de generar en el espectador sentimientos altamente emotivos.

Cada gesto, cada mirada, cada paso de estos títeres de hilo, están estudiados con profunda precisión, con el objetivo de seducir al público haciéndole creer que la vida que los habita es real y que los hilos son pura ficción.

Un trabajo de experimentación que nos transporta hasta paisajes casi olvidados, habitados por el recuerdo onírico de nuestros orígenes.


26 Agos 2017

Per Elena Capote


En un mundo donde los videojuegos, los youtubers y los dibujos animados parecen el ocio favorito de los niños (y, por desgracia, en algunos casos el único), es agradable encontrar por las calles distintas iniciativas que permiten acercan el mundo de las artes escénicas a los más pequeños de la casa. Durante este verano, he tenido el privilegio de toparme con distintos espectáculos de este tipo allá donde he ido. Rincones de la ciudad que, por un día o incluso por todos los meses del verano, se convierten en el hogar de simpáticos títeres que congregan a decenas de niños impacientes por apagar la televisión y llegar a tiempo a ver cómo la princesa Esmeralda logra libarse del ladrón Espadachín y todo gracias a sus cachiporras y a los gritos de aviso de unos emocionados niños. Y es que, si los títeres y las marionetas llevan tanto tiempo fascinando a las nuevas generaciones será porque tienen la facilidad de aunar fantasía y belleza con aquello algo más tosco y bruto que tanto divierte a los niños.

Pero hoy, no os voy a hablar de títeres, sino de MARIONETAS en mayúsculas y digo en mayúsculas sin ánimo de desmerecer a los títeres que tanto me gustan, sino porque la belleza y el tamaño de las marionetas de hilo de Jordi Bertrán se merecen ese calificativo. Marionetas que me hicieron trasladarme a las tiendecitas de Praga, donde estuve el verano pasado admirando escaparates plagados de todo tipo de personajes tallados en madera, o a la mítica película de Pinocho, donde todos acabábamos cogiendo cariño a ese niñito que quería ser de verdad. Y es que la forma que tenía Jordi Bertrán de manejar sus marionetas se parecía mucho a esa misma magia que Pepito Grillo facilitó al travieso Pinocho. Una magia de la que pude ser partícipe a principios de este verano, en el Teatro Valle-Inclán, del barrio madrileño de Lavapiés, organizado por el Centro Dramático Nacional y el Centro Internacional de Títeres de Tolosa, como parte del programa Titerescena.

El espectáculo, que iba a celebrarse en la plaza de Lavapiés, cercana al teatro, terminó teniendo lugar en su hall, algo que mi pequeño espectador y yo agradecimos, debido a las altas temperaturas que por esos días estábamos atravesando en Madrid. Aun así, no nos quedamos sin nuestro helado fresquito mientras esperábamos a que abrieran las puertas. Ya dentro del teatro, para no perder la esencia de los teatros callejeros, nos sentamos en el suelo cerca del bonito escenario preparado para la ocasión.

Y allí es donde comenzó la magia… La magia de ver a un Charlot patinando con gran maestría, durmiéndose en su simpático banco (algo que robó más de una carcajada a mi pequeño) y regalando una flor a su amada. Y todo acompañado de míticas piezas musicales que añadían belleza a unas escenas ya de por sí de una cuidada estética. Y después, con la música de Chaplin de fondo, llegan Fratello y Titina, dos enamorados payasos que nos cuentan una bonita historia llena de poesía (aunque no exenta de divertidos guiños que provocan más de una risa entre el público). Una historia en la que Jordi Bertrán demuestra su gran maestría moviendo los hilos mientras que los payasos caminan por la cuerda floja o tocan el saxo. Y después de estas espectaculares escenas, Jordi Bertrán nos sorprende acercándose más aún al mundo de los niños mediante distintos efectos sonoros y visuales que hacen que todo el público terminemos persiguiendo miles de pelotas imaginarias, con las consiguientes carcajadas de todos los niños (y adultos) presentes, para finalizar con una actuación heavy-metal al más puro estilo del grupo AC/DC que consiguió hacer bailar a más de uno junto a la “terrorífica” marioneta.

En definitiva, un espectáculo de una gran belleza, que acerca a los pequeños espectadores a obras míticas del cine y de la música y en el que disfrutan (y mucho) niños y adultos por igual.

 

Fuente

Dirección, dramaturgia e interpretación Jordi Bertran
Escenografía i utilería Isabel Martínez
Construcción de marionetas Jordi Bertran
Selección musical Jordi Bertran
Vestuario Paulette San Martin
Dolors Fernández
Fotografía Jesus Atienza
Jean Charles Mandou
Peter Birk
Producción Companyia Jordi Bertran
2015 Premio del Jurado 9º Festival Internacional de Payasos de Valsequillo
Gran Canaria