Jordi Bertran

JORDI BERTRAN   

“L’ofici del fil i l’art de la manipulació”

"L’ofici del fil i l’art de la manipulació"

Per fi he aconseguit anar a veure “Circus” de Jordi Bertran!!!. No sé el temps que fa que li anava al darrera. L’espera ha valgut la pena.

L’origen dels titelles es perd  en la llegenda del temps. A Catalunya ens hem de remuntar a finals del segle XIX per veure els primers titellaires de fil autòctons.

Si sou amants dels titelles, no cal que us parli d’en Jordi Bertran, perquè de ben segur que sabreu que és un dels millors titellaires de fil que tenim a Catalunya. El que fa és increïblement meravellós. El seu domini dels titelles de fil és impressionant. En Jordi té la capacitat de fer gaudir tant a grans, com a petits davant d’un mateix espectacle. Dues mirades diferents. Uns atònits perquè davant seu  es produeix màgia i els altres captivats davant tanta poesia escènica.

M’encanta anar a veure espectacles familiars, veure les cares dels nens no té preu. Aquells ulls, aquelles rialles,… és meravellós !!! “Circus” és un espectacle divertit i poètic per a tots els públics.

Però anem al que anàvem, “Circus” és un espectacle format per diferents escenes, presentat com si es tractés de diferents números de circ. És un espectacle de titelles  i pallassos on en Jordi Bertran ret homenatge a grans còmics de la història com Chaplin, Lloid, Keaton, Germans Marx, Rivel, Tatí,….i Ferran Bertran (el seu pare), que en les sobretaules dels dinars familiars, i  amb l’ajut d’un tovalló o de les seves mans deixava sortir l’art que duia a dins.

 “El somni d’en Xarlot” és realment meravellós, és increïble veure en un titella els tics i moviments tan característics de Xarlot ( impressionant!). En aquest número es pot veure a Xarlot fent una exhibició amb els seus patins de quatre rodes, i també mentre dor, aparèixer la Raquel, la musa que habita en els seus somnis. La Raquel està inspirada en el personatge de la violetera de la pel·lícula “City Lights” de Charles Chaplin.

“Fratel.lo i Titina” és una escena que pertany a l’espectacle “Strada” (2014) . Es tracta d’una història d’amor entre un pallasso que toca el saxo i una pallassa funambulista. Titina és un personatge entranyable i sensible. És una delícia veure com camina per la corda fluixa a ritme de la música d´en Charles Chaplin. Una vegada més Jordi Bertran demostra el seu gran domini en la manipulació dels titelles.

A “Toti” en Jordi es converteix en un pallasso i transforma un mocador en diferents animals, o converteix una paperina de plàstic en un lloc on encistellar pilotes invisibles. En aquest moment es trenca del tot la quarta paret. Tots ens convertim en aquell nen que portem dins.

“El Rocker” Es tracta d’un cantant una mica heavy que ens va robar el cor tant a grans com a petits. El seu ritme desenfrenat i el descaro dels seus moviments “pèlvics” són els encarregats de posar fi a un espectacle del tot recomanable.

 

Feu-me cas i deixeu-vos perdre per uns instants entre les mirades incrèdules del nens i els seus somriures contagiosos.

Els titelles o marionetes possiblement són una de les arts escèniques més belles poèticament, però malauradament també és una de les menys valorades entre el públic teatral.  Si us plau, no deixem que desaparegui.

 

“Circus de Jordi Bertrán”

Circus de Jordi Bertrán

26/08/2017
Por Elena Capote

En un mundo donde los videojuegos, los youtubers y los dibujos animados parecen el ocio favorito de los niños (y, por desgracia, en algunos casos el único), es agradable encontrar por las calles distintas iniciativas que permiten acercan el mundo de las artes escénicas a los más pequeños de la casa. Durante este verano, he tenido el privilegio de toparme con distintos espectáculos de este tipo allá donde he ido. Rincones de la ciudad que, por un día o incluso por todos los meses del verano, se convierten en el hogar de simpáticos títeres que congregan a decenas de niños impacientes por apagar la televisión y llegar a tiempo a ver cómo la princesa Esmeralda logra libarse del ladrón Espadachín y todo gracias a sus cachiporras y a los gritos de aviso de unos emocionados niños. Y es que, si los títeres y las marionetas llevan tanto tiempo fascinando a las nuevas generaciones será porque tienen la facilidad de aunar fantasía y belleza con aquello algo más tosco y bruto que tanto divierte a los niños.

Pero hoy, no os voy a hablar de títeres, sino de MARIONETAS en mayúsculas y digo en mayúsculas sin ánimo de desmerecer a los títeres que tanto me gustan, sino porque la belleza y el tamaño de las marionetas de hilo de Jordi Bertrán se merecen ese calificativo. Marionetas que me hicieron trasladarme a las tiendecitas de Praga, donde estuve el verano pasado admirando escaparates plagados de todo tipo de personajes tallados en madera, o a la mítica película de Pinocho, donde todos acabábamos cogiendo cariño a ese niñito que quería ser de verdad. Y es que la forma que tenía Jordi Bertrán de manejar sus marionetas se parecía mucho a esa misma magia que Pepito Grillo facilitó al travieso Pinocho. Una magia de la que pude ser partícipe a principios de este verano, en el Teatro Valle-Inclán, del barrio madrileño de Lavapiés, organizado por el Centro Dramático Nacional y el Centro Internacional de Títeres de Tolosa, como parte del programa Titerescena.

El espectáculo, que iba a celebrarse en la plaza de Lavapiés, cercana al teatro, terminó teniendo lugar en su hall, algo que mi pequeño espectador y yo agradecimos, debido a las altas temperaturas que por esos días estábamos atravesando en Madrid. Aun así, no nos quedamos sin nuestro helado fresquito mientras esperábamos a que abrieran las puertas. Ya dentro del teatro, para no perder la esencia de los teatros callejeros, nos sentamos en el suelo cerca del bonito escenario preparado para la ocasión.

Y allí es donde comenzó la magia… La magia de ver a un Charlot patinando con gran maestría, durmiéndose en su simpático banco (algo que robó más de una carcajada a mi pequeño) y regalando una flor a su amada. Y todo acompañado de míticas piezas musicales que añadían belleza a unas escenas ya de por sí de una cuidada estética. Y después, con la música de Chaplin de fondo, llegan Fratello y Titina, dos enamorados payasos que nos cuentan una bonita historia llena de poesía (aunque no exenta de divertidos guiños que provocan más de una risa entre el público). Una historia en la que Jordi Bertrán demuestra su gran maestría moviendo los hilos mientras que los payasos caminan por la cuerda floja o tocan el saxo. Y después de estas espectaculares escenas, Jordi Bertrán nos sorprende acercándose más aún al mundo de los niños mediante distintos efectos sonoros y visuales que hacen que todo el público terminemos persiguiendo miles de pelotas imaginarias, con las consiguientes carcajadas de todos los niños (y adultos) presentes, para finalizar con una actuación heavy-metal al más puro estilo del grupo AC/DC que consiguió hacer bailar a más de uno junto a la “terrorífica” marioneta.

En definitiva, un espectáculo de una gran belleza, que acerca a los pequeños espectadores a obras míticas del cine y de la música y en el que disfrutan (y mucho) niños y adultos por igual.

Circus 3

 

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